El eclipse solar es, desde tiempos inmemoriales, un fenómeno que conecta lo visible con lo invisible, lo físico con lo espiritual. No se trata solamente de un espectáculo astronómico en el que la luna oculta al sol. Se trata de un momento de suspensión energética en el que los antiguos sabían que el universo se reordenaba. Hoy, en pleno siglo XXI, quienes trabajamos en el plano esotérico sabemos que un eclipse solar total, como el que ocurrirá el próximo 29 de marzo de 2025, no es una casualidad celeste, sino una llave cósmica que puede abrir portales, remover sentimientos y, sobre todo, activar vínculos afectivos dormidos o rotos.
Las civilizaciones antiguas conocían el poder del eclipse. No tenían telescopios, pero sí una sensibilidad ancestral para percibir el lenguaje oculto del cielo. Los mayas, por ejemplo, organizaban ceremonias de purificación antes y después de un eclipse. En la India, aún hoy se considera que durante el eclipse no deben consumirse alimentos ni realizarse actividades mundanas, ya que la energía que circula es tan intensa que puede alterar el cuerpo, la mente y el espíritu. Lo que hoy llamamos “ciencia” ellos lo vivían como “sabiduría”.
Desde el punto de vista mitológico, el eclipse siempre ha sido una escena de lucha. Una batalla entre la luz y la sombra. Una interrupción del orden natural que, si es bien canalizada, puede dar lugar a milagros. El dios Rahu en la India, el lobo Sköll en el norte de Europa, o la serpiente cósmica Quetzalcóatl en América, todos ellos nos hablan del mismo mensaje: el eclipse no es una muerte, es una transformación. Es un llamado a detenerse, mirar hacia adentro, y aceptar que nada permanece igual después de que el sol se apaga y vuelve a renacer.
En astrología, los eclipses son eventos de altísima potencia. El eclipse solar del 29 de marzo se produce en un momento astral de gran tensión emocional. Esta energía puede sentirse incluso días antes, con sueños vívidos, estados de melancolía, pensamientos intrusivos sobre personas del pasado o una necesidad urgente de cerrar ciclos inconclusos. Es, sin duda, un evento que nos conecta con lo que no ha sido resuelto. Y en el plano del amor, eso puede significar el regreso de un vínculo que quedó abierto, o el despertar de una conexión que parecía perdida.
Lo más importante de este eclipse, según explica Mariela Gauna, es su capacidad para actuar como acelerador energético en rituales que ya han sido activados previamente. Es decir, si una persona ha iniciado un trabajo de amarre de amor semanas o meses antes, este eclipse representa el momento exacto para multiplicar su fuerza, desbloquear resistencias y consolidar resultados visibles. Pero también puede ser el instante justo para retomar un trabajo que se encontraba latente o comenzar un nuevo ciclo de conexión espiritual entre dos almas.
Mariela Gauna, hija y nieta de meigas gallegas, nacida en Argentina pero residente en España desde hace más de treinta años, ha heredado una línea ancestral de sanación y trabajo energético que fusiona la sabiduría celta, la medicina natural y el chamanismo latinoamericano. Su madre, chamana de origen andino, le transmitió desde muy joven el arte de la conexión con los elementos; y su padre, médico naturista, le enseñó a respetar los ritmos del cuerpo, la mente y el alma. A lo largo de los años, Mariela ha adaptado estos conocimientos a los tiempos modernos, utilizando también herramientas de astrología, numerología, meditación cuántica y alta magia blanca.
Según su visión, el eclipse solar total interrumpe el flujo de energía solar —que representa el ego, la voluntad y la conciencia— y permite que la energía lunar —las emociones, el inconsciente, los recuerdos— se manifieste sin filtros. En términos esotéricos, es el mejor momento del año para trabajar sobre los vínculos emocionales, ya que la mente lógica se apaga y el alma queda expuesta, receptiva y sensible. Es en ese punto donde se puede actuar con precisión sobre el corazón del ser amado.
En sus propias palabras:
«Durante un eclipse solar total, lo que se trabaja con intención y desde la verdad no necesita fuerza ni presión. La energía entra sola, como un río que encuentra su cauce. Si el ritual ya fue iniciado, ese momento lo acelera, lo sacude, lo libera. Lo que estaba bloqueado comienza a fluir. Y lo que parecía perdido, regresa con una fuerza que ni la razón ni el orgullo pueden detener.»
En rituales de amarre de amor, hay muchas variables en juego: heridas pasadas, terceras personas, bloqueos emocionales, miedos, karmas familiares. Un eclipse solar tiene la particularidad de actuar como un rayo que corta esas interferencias. Por eso, muchas veces, tras un eclipse, las personas comienzan a recibir mensajes de quienes creían olvidados, sueñan con ellos, sienten su presencia o, directamente, los ven aparecer.
Cada tradición mágica tiene su manera de trabajar con eclipses. En la magia celta, por ejemplo, se utilizan piedras sagradas como el cuarzo blanco y la obsidiana, junto con rituales de fuego para sellar el destino. En la magia blanca pura, se trabaja con velas, aceites esenciales y elementos naturales, buscando siempre la armonía del alma. En el vudú haitiano, se aprovecha el momento del eclipse para invocar a los loa del amor, con cantos y ofrendas. En la santería cubana, se honra a Oshún y Yemayá con frutas, flores y caracoles. Cada camino tiene su fuerza. Pero todos coinciden en lo mismo: el eclipse solar es un umbral de poder.
Mariela domina cada una de estas vías. Y sabe cuándo aplicar una u otra según el caso. No todos los rituales sirven para todas las personas. Por eso ella trabaja de forma personalizada, analizando cada situación, conectando con el alma de quien consulta y, sobre todo, haciendo ella misma el trabajo, sin delegar ni enviar instrucciones al cliente. No hay fórmulas genéricas. Hay sensibilidad, experiencia y compromiso real.
La estrategia que Mariela propone para este eclipse incluye tres fases: preparación previa, activación durante el eclipse, y sellado posterior. En la fase previa, se realiza una limpieza energética del campo áurico, se cortan lazos negativos y se limpian residuos de vínculos pasados. Durante el eclipse, se activa el canal entre ambas personas con técnicas de magia ceremonial, oración ancestral y trabajo de visualización dirigida. Y en la tercera etapa, se fija el resultado en el plano material, para que la energía se estabilice y dé lugar a manifestaciones concretas.
No se trata de manipular. Se trata de despertar lo que ya existe pero estaba dormido. El amor no se fabrica, se desbloquea. Se libera. Se honra. Y en un eclipse solar total como el del 29 de marzo de 2025, la posibilidad de conseguirlo es más real que nunca.
Este tipo de trabajo no requiere ninguna participación activa del cliente. No hay que encender velas, ni repetir frases, ni realizar rituales propios. Todo lo hace Mariela, con la fuerza de su linaje, con su conexión directa con el mundo espiritual, y con la profesionalidad de quien lleva más de veinte años siendo la referencia absoluta en amarres de amor en España y en el mundo hispanohablante.
El eclipse de sol es una llamada. Un susurro del universo. Un código antiguo que solo algunas almas pueden leer. Este 29 de marzo, ese código se activará de nuevo. Y para quienes estén en el camino del amor, será la oportunidad de reescribir su historia, recuperar lo perdido y volver a sentir que el destino puede ser guiado por la mano de lo sagrado.
No hay momento más poderoso. No hay energía más pura. Y no hay guía más segura que Mariela Gauna.