Presta atención a los síntomas puede que estén relacionados con tus emociones

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Generalmente cuando tenemos algún síntoma de enfermedad acudimos a un especialista para que nos haga un diagnóstico y por ende nos cure. En ocasiones estos síntomas suelen pasar desapercibidos por considerarlos “normales”, por ejemplo un pequeño dolor de cabeza, un resfriado, fiebre; todos estos síntomas que aunque nos parezcan comunes pueden traernos a la larga serias complicaciones de no ser tomados en cuenta desde un primer momento.

Ahora bien, algunas personas saben por experiencia que la mente y el cuerpo están estrechamente relacionados, por lo tanto un estado mental de desequilibrio, el estrés, las emociones fuertes pueden ocasionar en nosotros ciertas enfermedades; recordemos que el estrés, la tristeza, la ansiedad y la depresión afectan no solamente la salud mental sino también física, puesto que nuestro sistema inmunológico se ve afectado, produciéndonos enfermedades desde un leve resfriado hasta un cáncer.

En tal sentido, es que muchos especialistas aconsejan que cuando se tiene algún tipo de emoción que nos esté afectando hagámoslo saber a nuestro médico de confianza para que el pueda ayudarnos y pueda prescribir el tratamiento adecuado.

Los síntomas que refleja nuestro cuerpo debido a las emociones son variados, una emoción que no ha podido ser manifestada en su momento puede ocasionar graves enfermedades. A continuación te mostraremos algunos síntomas que puedes estar presentando y que no has tomado en cuenta por considerarlos normales.

Fiebre alta 

Hemos querido comenzar con este síntoma ya que muchas personas consideran la fiebre como una enfermedad y no lo es;  la fiebre es un síntoma de que algo en nuestro organismo no está bien. Esta puede ser causa de algún tipo de infección, especialmente del tracto urinario, linfomas, entre otros. Se considera fiebre cuando el valor de la temperatura supera los 39 ºC.

En el plano emocional, podemos asociar la fiebre a un enojo acumulado, a la ira; también se relaciona con la pérdida de calor humano. En consecuencia son distintas las versiones que podemos asociar con la fiebre y que guardan estrecha relación con lo físico y lo mental, entre estos se encuentran la depresión, la ansiedad, la presión arterial alta y hasta el cáncer.

Los síntomas que acompañan a la fiebre son fatiga, escalofríos, sudoración, sensación de calor, enrojecimiento de la piel, malestar y dolor corporal, entre otros.

Dificultad para respirar

Son muchas las causas que pueden ocasionar dificultad para respirar, las causas físicas pueden deberse a una enfermedad de pulmón crónica, asmas, bronquitis, neumonías inclusive problemas cardiacos  Al mismo tiempo los ataques de pánico, en el plano psicológico, y la ansiedad suelen ocasionar la falta de respiración.

Trasladándonos al ámbito de las emociones, tenemos que una respiración agitada deriva de emociones como el miedo o la ira. Cuando sentimos este tipo de emociones nuestro sistema nervioso activa las alarmas y afecta la respiración.

Pérdida de peso involuntaria

La pérdida de peso muchas veces suele alegrarnos porque quizá estemos un poco pasaditos de peso, pero cuando ya empieza a ocurrir de manera inesperada y constante comienza a ser motivo de alarma. Son muchas las enfermedades las que pueden estar asociadas a este síntoma, por lo que es importante que consultes al médico cuanto antes. 

Enfermedades como la diabetes, el hipertiroidismo, hepáticas hasta el cáncer puede ser lo que esté ocasionando una importante pérdida de peso. Es importante estar atentos a este síntoma mejorando además el estado nutricional y dormir la cantidad de horas necesarias 

En el aspecto emocional, la pérdida de peso está vinculada con el estrés, la ansiedad, la depresión, es decir la estabilidad emocional tiene mucho que ver con este síntoma, y puede tener una repercusión muy negativa en la salud; es importante cuidar a alimentación y dormir la cantidad de horas necesarias para reducir el estrés y otros desequilibrios emocionales.

Cambios en las deposiciones

Un síntoma que no suele tomarse muy en cuenta es el cambio en el color y consistencia de las deposiciones o las heces. Es necesario que acudas al especialista cuando las heces con sangre, esto lo puedes detectar porque su color es negro, también cuando tienes diarreas o estreñimientos frecuentes.

Existen muchas enfermedades asociadas, por ejemplo, las infecciones bacterianas, parásitos y enfermedades del colon, cáncer, entre otras.

Cambios de humor inesperados

Todos nosotros en algún momento tenemos días de tristezas, alegría, rabia, días en donde las cosas no nos salen como deseamos. Cuando nuestro humor pasa de una alegría a una rabia o tristeza inexplicable, sin motivos aparentes, algo está sucediendo en tu organismo. Puede ocurrir que estés pasando por un momento difícil que esté afectando tu actitud e incluso tu personalidad, así como también algún desequilibrio mental.

Nuestra salud mental afecta la manera en que pensamos, sentimos y actuamos así como también la manera como nos relacionamos con las demás personas; inclusive afecta nuestra salud física que puede desencadenar en enfermedades más graves como un accidente cerebrovascular (ACV), hipertensión arterial, diabetes tipo 2, entre otras enfermedades.

Sensación de llenura 

Es normal que podamos sentirnos llenos luego de ingerir una comida copiosa, pero hasta que  punto es normal sentirse llenos comiendo cantidades muy pequeñas; cuando esto sucede se producen otros síntomas como inflamación del área abdominal, náuseas o la pérdida de peso, que mencionamos anteriormente.

Por ello debes acudir cuanto antes al médico ya que existen muchas enfermedades con esta sintomatología como el reflujo gastrointestinal y el cáncer de páncreas.

Consecuencias de reprimir las emociones

Sin duda las emociones juegan un papel fundamental en nuestra salud tanto física como mental, muchas personas reprimen sus emociones tratando de mantener un supuesto equilibrio; sin embargo, esto trae como consecuencia que se disparen las alarmas en alguna parte de nuestro cuerpo. 

La mayor parte de nuestras enfermedades son producto de no saber manejar nuestras emociones, los dolores de cabeza son un claro ejemplo de ello, las migrañas están vinculadas a personas perfeccionistas o controladoras, el asma se asocia al llanto reprimido, el cáncer está asociado a heridas profundas, tristezas y resentimientos.

Por lo tanto las emociones no expresadas o reprimidas durante un largo periodo de tiempo afectan definitivamente nuestra salud y se reflejan en nuestro cuerpo.

Sistema respiratorio

Las enfermedades respiratorias incluyen el asma, neumonías, dolores de garganta, resfriados, sinusitis, anginas, cáncer de pulmón; todas ellas están relacionadas con la libertad. Cuando nos sentimos agobiados por alguna situación o nos cuesta asumir la vida y sus problemas influye de manera directa en el sistema respiratorio. La garganta suele verse muy afectada pues es el chakra de la comunicación.

Sistema digestivo

A este órgano se le asocian enfermedades como la gastritis, hernia hiatal, reflujo, acidez, cáncer de estómago, cáncer de esófago y están vinculadas la capacidad de aceptar a una persona o a una situación. Las situaciones que nos producen estrés como por ejemplo las carencias económicas afectan profundamente el sistema digestivo. La intolerancia y el miedo también suelen producir síntomas como dolor de estómago, náuseas, diarrea y estreñimiento.

Sistema cardiovascular

A este sistema corresponden enfermedades tales como arritmias, soplos, hipertensión arterial e infartos. Estas enfermedades están ligadas profundamente con el amor; es decir, están asociadas a nuestros sentimientos y la capacidad de expresarlos.

Generalmente nos olvidamos de nosotros mismos y de nuestras necesidades dando prioridad a otros o a otras circunstancias; también las heridas que no han sido sanadas, experiencias pasadas y el miedo a ser heridos.

En consecuencia, debemos estar atentos a todos estos síntomas ya que nuestras emociones tienen una enorme influencia en las enfermedades. Es preciso que modifiquemos nuestros hábitos que aprendamos a cambiar nuestro yo interior, a no reprimir las emociones.

Por supuesto que el cambio no se dará de un momento a otro, es algo progresivo, de allí la importancia de adquirir hábitos sanos, practicar la meditación, la respiración consciente, practicar ejercicios o sencillamente salir a caminar, cuidar nuestra alimentación evitando el consumo excesivo de dulces y grasas que tanto perjudican a nuestra salud.

Conversar cuando nos sentimos mal anímicamente, expresar lo que sentimos en el momento y no guardarlo para sí, ya que esto repercute a futuro. El cuerpo nos envía estas señales para advertirnos que algo no está bien, se trata de mensajes del subconsciente que debemos “escuchar” para mantenernos sanos, por dentro y por fuera, no tenemos la menor duda que los temores, las angustias, el estrés, la depresión, influyen en nuestro organismo de manera negativa por eso debemos aprender a cuidar más de nosotros mismos. Recuerda que “el cuerpo grita lo que la boca calla”.

Mariela Gauna. Experta en amarres de amor

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